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El valor de la dignidad

El Juzgado de Instrucción Número 1 de Zaragoza ha dictado un auto en el que acuerda el archivo de la causa presentada por el sindicato Somos contra el anterior equipo de Gobierno de Zaragoza, dirigido por el alcalde Juan Alberto Belloch, en la que se planteaba la posible comisión de los delitos de prevaricación y malversación de fondos en la aprobación de la liquidación de pagos a Auzsa.

El Auto confirma que en la resolución de aquel Gobierno no hubo prevaricación, y por lo tanto confirma que los pagos que se aprobaron eran los adecuados al acuerdo alcanzado, por lo que tampoco hay malversación de fondos públicos.

El sobreseimiento y el archivo de las diligencias libera de cualquier sombra de duda a la actuación de los miembros del Gobierno en el anterior mandato y también a los funcionarios que informaron todos aquellos acuerdos.

Pero este tabajo legal tiene otros efectos, ya que además de poner en valor el trabajo que se hizo desde el Ayuntamiento de Zaragoza, deja al descubierto las insinuaciones y las interpretaciones torticeras que al respecto han hecho el propio Consejero de Servicios Públicos, Alberto Cubero, o la penosa intervención de la concejala Teresa Artigas, que utilizó el Pleno para lanzar veladas acusaciones a los concejales socialistas, deseándoles un desfile por los juzgados.

Toda una manera de hacer y de ser. Toda una manera de entender el trabajo político en las instituciones. Por eso espero que si les queda algo de buena fe a los miembros del Gobierno de Zec, a los que han hecho política a costa del honor de los compañeros, salgan a presentar excusas públicamente. Excusas de lo que han dicho en público, en privado, a través de las redes que han utilizado con la peor connivencia, con el menor nivel de honorabilidad posible.

La satisfacción porque la Justicia vuelva a dejar el trabajo político donde le corresponde; por reponer el honor de los Consejeros socialistas y de los funcionarios que informaron los acuerdos. La dignidad es un valor intangible pero fundamental en la vida privada y en la vida pública, y hoy los responsables institucionales del Gobierno de Zaragoza en el anterior mandato y de los funcionarios municipales dormiran con la dignidad repuesta y reconocida, una dignidad que muchos otros políticos no alcanzarán nunca por muchos años que pasen dentro de la institución.

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