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Lola Campos Palacio

Portavoz de Derechos Sociales

     
Conoce mi declaración de bienes
Biografía

Me llamo oficialmente María Dolores Campos Palacio y seis de mis ocho apellidos son de Farasdués, barrio de Ejea; los dos restantes son de Biel. O sea, Cinco Villas a tope. Luego me llamaron Lolín, Lolita, Loli y desde hace ya décadas Lola. Con este nombre empecé a firmar mis primeros artículos periodísticos en Andalán, cuando me faltaba un año para acabar Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde entré en 1979, con Franco diciendo adiós a la vida y la progresía española recibiendo a la democracia.

Soy hija de perdedores socialistas de la Guerra Civil, lo que significa que de pequeña sufrí en silencio y de mayor quite desquitarme sin ira ni rencor. Estando en el instituto Reyes Católicos de Ejea firmé un artículo pidiendo igualdad de trato para las mujeres en el uso de las pistas deportivas. Mi conciencia de género venía de lejos, aunque no sé bien de dónde venía. Pero ha sido, desde la niñez, un rasgo de mi carácter. Y si el carácter es el destino, según dicen ahora, mis orígenes humildes y rurales, ni genética socialista y mi lucha feminista han marcado mi vida.

Todo ello mezclado con ciertas dosis de osadía, sentido de la responsabilidad y el trabajo, de la libertad y la igualdad, de la justicia y la pasión. Me muevo por sentimientos, lo que creo que a veces no es bueno. Lo que sí me parece bueno, muy bueno, es el trabajo en equipo, sin egos exaltados. Pienso que la humildad y la discreción dan elegancia a las personas y nos sujetan los pies al suelo.

Esa soy yo, con mis pros y mis contras. He hecho camino en el periodismo desde el ya citado Andalán, o desde El Día, Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, la SER, la Cope, Onda Cero o RNE. Escribiendo y hablando fui cumpliendo años profesionales hasta recalar, con alguna entrada y salida en gabinetes de prensa institucionales, en una empresa privada de comunicación. Empresaria con sentimiento obrero, vaya. En ese tiempo publiqué un libro sobre biografías de mujeres aragonesas, un hijo intelectual que me costó mucho parir. Desde entonces aún admiro más a los escritores y al bello oficio de juntar letras.

Sin saber cómo ni por qué, acabé años después (2003) en el Ayuntamiento de concejala. Nunca pensé llegar a esta meta y nunca imaginé que tuviera los compromisos políticos que he tenido, algunos a gusto, otros por obligación, pero siempre con sentimiento de servicio al ciudadano y a la ciudad. Por suerte esta etapa de mi vida me ha pillado ya muy trabajada, viajada, vivida y juergueada. No es la política un camino de rosas. Ni un trabajo para inexpertos. Ni un pasatiempo. Tiene para mi más clase y nivel de lo que piensa hoy la ciudadanía.

Son ya 12 años en política, sin dejar de tener mentalidad de periodista. Porque el periodismo, como el sacerdocio, imprime carácter. Como he insinuado, el PSOE me corre por las venas desde la cuna que compartí con mi hermano, pues somos gemelos. Tengo otras almas gemelas, que son mis amigas y amigos. Benditas sea la amistad y la familia.

Como dice una amiga, soy soltera de nacimiento, lo que no me ha impedido tener una hija que se llama Kajal y que pese a haber nacido en Bombay lleva mis ocho apellidos cincovilleses. El mundo es, pues, tan ancho como quiero que sea mi vida y la de los demás, sin injusticias, brechas o diferencias. Por ello trabajo cada día. Por eso sigo aquí.