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La Presidenta del Rabal, atónita tras encontrarse la puerta del Distrito cerrada a cal y canto cuando ha ido a trabajar

31 Aug, 2017

Un cartel en la puerta de las dependencias municipales pide disculpas por el cierre durante hoy y mañana y deriva a los ciudadanos a las oficinas de la plaza del Pilar

La presidenta de la Junta de Distrito del Rabal, Lola Ranera, ha manifestado su “sorpresa y desagrado” al encontrarse la puerta del Distrito cerrada a cal y canto cuando se ha dirigido a las dependencias municipales a trabajar. Un cartel en la puerta de las instalaciones del barrio pide disculpas a los usuarios por el cierre, que se mantendrá también mañana, y deriva a los ciudadanos a las oficinas de la plaza del Pilar, sin más explicaciones.

La presidenta de la Junta de Distrito del Rabal, Lola Ranera, se ha quedado atónita esta mañana cuando no ha podido acceder a su despacho, ubicado en la Estación del Norte, al encontrarse la puerta cerrada y sin ningún aviso previo. Ranera no ha podido disimilar su “contrariedad” y su “enfado” ante esta situación que se produce en el barrio por primera vez en la historia de la democracia. “Nunca cupo en la cabeza de los que creímos en la participación que unas instalaciones de este naturaleza pudieran aparecer cerradas de un día para otro sin explicaciones, a la brava”.

Se da la circunstancia además de que la concejala socialista, que es la presidenta del Distrito, no ha recibido ninguna llamada de la Consejera de Participación Ciudadana, Elena Giner, o de otro responsable del área, para comunicarle los posibles problemas y buscar soluciones. Sí las ha tenido en cambio de diferentes entidades que han acudido a estas instalaciones y han buscado explicaciones para esta situación incomprensible.

“Cerrar un Distrito muestra la poca sensibilidad que tiene el Gobierno de ZeC con los ciudadanos y con los barrios, a los que despacha con un cartel en una puerta”, dijo Ranera, quien añadió que la decisión que se ha tomado en el Rabal, “también es prueba del poco interés de la responsable de Participación, de la nula importancia que le da al funcionamiento de los órganos descentralizados y del desprecio con que trata a los compañeros de corporación, que día a día intentan cumplir con sus responsabilidades, también en los distritos”. Ranera concluyó que la puerta de una Administración “no se puede cerrar nunca, y menos sin previo aviso”.